Patrick Pouyanné, presidente y CEO global de TotalEnergies, anunció en octubre que la compañía estudia una nueva apuesta offshore en Argentina. Se trata del Proyecto Alberdi, una iniciativa que contempla la perforación de entre tres y cinco pozos submarinos en la Cuenca Marina Austral, frente a las costas de Tierra del Fuego, con una inversión potencial de hasta 1.500 millones de dólares.
El proyecto todavía está en fase de estudios técnicos y económicos. La cifra de inversión es, por ahora, un escenario posible. Alberdi debe pasar por evaluación de recursos, ingeniería y análisis de viabilidad antes de que la compañía defina si avanza. Aun así, el anuncio del CEO global tiene peso: cuando Pouyanné menciona un número en público, la industria lo toma como señal de que el interés es real.
La lógica de aprovechar lo que ya está
Lo que hace atractivo a Alberdi, más allá de los volúmenes de gas que podría producir, es que no parte de cero. Los nuevos pozos se conectarían a infraestructura existente en la concesión CMA-1, donde TotalEnergies opera junto a Harbour Energy y Pan American Energy. La estrategia apunta específicamente a aprovechar las instalaciones de Vega Pléyade y los sistemas de transporte y procesamiento vinculados a Río Cullen y Cañadón Alfa, que ya están en funcionamiento.
Desarrollar un proyecto offshore sin construir infraestructura nueva reduce costos y acorta los tiempos de ejecución de forma significativa. Es el mismo principio que hizo viable Fénix, el proyecto anterior de TotalEnergies en la cuenca, que entró en producción comercial en septiembre de 2024 con una inversión superior a los 700 millones de dólares y una capacidad de hasta 10 millones de metros cúbicos diarios de gas natural. Alberdi se presenta como la continuidad natural de esa apuesta.
La Cuenca Marina Austral como polo offshore
La Cuenca Marina Austral es el principal polo de producción offshore de Argentina. Allí operan los yacimientos Hidra, Aries, Carina, Vega Pléyade y Fénix, todos en el extremo sur del país, en aguas del Atlántico frente a Tierra del Fuego. Es una cuenca con décadas de historia productiva que enfrenta el desafío natural de todo yacimiento maduro: sostener los volúmenes a medida que los campos existentes declinan.
En ese contexto, Alberdi tiene una dimensión estratégica que va más allá de los números. Si se confirma la viabilidad del proyecto, la inversión extendería la vida útil de la infraestructura instalada en la cuenca y sostendría la actividad de los proveedores y contratistas que dependen de esa operatoria en el sur del país. Para Tierra del Fuego, que tiene en el gas offshore una de sus principales fuentes de actividad económica, un proyecto de esta escala representa también una garantía de continuidad productiva durante la próxima década.
Argentina tiene hoy la mirada puesta en Vaca Muerta para el salto exportador en petróleo y gas. Pero la Cuenca Marina Austral sigue siendo relevante para el abastecimiento interno, y proyectos como Alberdi son los que determinan si esa relevancia se sostiene o se erosiona con el tiempo.











