Bajo la consigna “Las Malvinas son argentinas, el puerto es de Tierra del Fuego”, estibadores, personal logístico y empleados autoconvocados ganaron las calles de la capital provincial para rechazar el avance del Gobierno central sobre la administración marítima. Entre volantes, bombos y banderas locales, advirtieron que la medida no solo pone en jaque los puestos de trabajo directo, sino que impacta de lleno en el turismo, la logística y el desarrollo comercial de la isla. La jornada marcó una nueva escala en el plan de lucha que busca restituir el control de la terminal a la órbita fueguina.Leer másDESDE LAS BASES








