La historia no es un bloque de mármol inmutable; es, en realidad, un relato en disputa, una construcción social. Todo aquel que detenta el poder en el gobierno se siente dueño de contar sus propias historias, y es una regla no escrita que nadie que se precie de ser un buen gobernante se coloca voluntariamente en el papel del villano de la película.Leer másDESDE LAS BASES








