El vocal de la Mesa Nacional de la ex AFIP, hoy ARCA, Andrés Molina, expresó preocupación de los empleados tras los recientes anuncios del Gobierno Nacional y la incertidumbre en el sector. «Las dimensiones de nuestro problema están siendo más allá de un conflicto doméstico en el organismo», remarcó.
En Radio Provincia indicó que «como trabajadores de AFIP, no dejamos de ser trabajadores fiscales dentro del movimiento obrero. Y dentro de esas características, en el contexto de este gobierno que tiene una política que pretende seguir con los salarios, eliminar la estabilidad laboral, desmantelar y eliminar el Estado».
Sobre la situación salarial dijo que en varias partes del país «los compañeros están con temor, hace un año que nos tienen congelado el salario. Nos han quitado partes importantes del fondo de jerarquización. Y además de eso, tenemos una violencia hacia nosotros inusitada. Cuando el presidente trata a los evasores de héroes y nosotros somos los burócratas que los perseguimos. Hay una desnaturalización del trabajo. Cualquier país serio sabe que tiene que recaudar. Utiliza un organismo de recaudación para sostener lo que es el Estado, y seguir brindando las prestaciones básicas».
Asimismo indicó que el cierre de agencias «fue en todo el país» y los distintos niveles de atención a la comunidad. «Se cerraron 35 receptorías y 38 distritos». Este recorte provocó el despido de mas 600 agentes. «Es complejo lo que han hecho y todavía estamos en conflicto porque no terminan de dar una solución, porque ellos tienen la posibilidad de decir cómo ordenan el trabajo y cómo quieren hacer que funcione el organismo», remarcó.
«Hay un grado de improvisación, porque todo se hace a las apuradas y no hay racionalidad», dijo Molina y agregó que «es un despropósito y de la manera que se está haciendo. Así que nosotros tratamos de construir un diálogo y todo lo demás, pero del otro lado, son todas decisiones unilaterales que nos están llevando siempre al conflicto».
Sobre las medidas gremiales, explicó que se encuentran en asambleas en los lugares de trabajo. Se envió una carta documento al administrador de Arca para que en el plazo de cinco días informe qué determinará respecto al trabajo de otros compañeros despedidos. «Desde el año pasado estamos en conflicto, desde que se hizo el anuncio del despido de 3500 compañeros», apuntó.
«Hoy habrá plenario de delegados y veremos como se sigue, seguramente habrá medidas. Lo que sí es seguro es que adherimos al plan de lucha de la CGT y así que el 10 de abril vamos a estar todo en el paro», finalizó.











