martes 13, octubre 2026

Solo 19 de cada 100 estudiantes argentinos llegan a los 15 años en tiempo y forma: Argentina queda séptima en América Latina

Argentina tiene una de las tasas de escolarización adolescente más altas de América Latina, pero ocupa el séptimo lugar entre nueve países de la región cuando se consideran también los aprendizajes, según el Índice de Resultados Escolares en América Latina. El indicador empeoró desde 2009, cuando 26 de cada 100 jóvenes llegaban a los 15 años a tiempo y con conocimientos básicos de Lectura y Matemática.

Solo 19 de cada 100 estudiantes argentinos de 15 años llegan a esa edad escolarizados, sin sobreedad y con los aprendizajes mínimos esperados en Lectura y Matemática. El dato surge del nuevo informe de Argentinos por la Educación, que presenta el Índice de Resultados Escolares (IRE) en América Latina. Argentina queda séptima entre nueve países de la región considerados.

El estudio, titulado “Índice de Resultados Escolares en América Latina: ¿Calidad vs. Inclusión?”, fue elaborado por Martín Nistal y Lucía Vallejo, de Argentinos por la Educación. El IRE compara las trayectorias y los resultados educativos de nueve países (Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, México, Paraguay, Perú y Uruguay) a partir de las pruebas PISA 2025 y las encuestas de hogares. El indicador combina tres variables: el acceso a la escuela, el avance en el tiempo esperado y los aprendizajes.

La comparación muestra un fuerte contraste para Argentina. El país tiene una tasa de asistencia escolar del 97% entre los 15 y 16 años, la segunda más alta de la región, apenas por debajo de Chile, que alcanza el 99%. Sin embargo, cuando se incorpora al análisis la sobreedad y el logro de al menos el nivel 2 de PISA tanto en Lectura como en Matemática, Argentina cae al séptimo lugar.

El IRE considera que un estudiante llega “en tiempo y forma” cuando está escolarizado a los 15 años, cursa el grado o año correspondiente a su edad y alcanza al menos el nivel 2 en Lectura y Matemática en PISA, considerado por la evaluación como el umbral mínimo de desempeño. De este modo, el indicador permite mirar no solo cuántos adolescentes permanecen dentro del sistema educativo, sino también cómo avanzan en su trayectoria y qué aprendizajes alcanzan.

En 2025, Uruguay encabeza el Índice de Resultados Escolares con 35 de cada 100 adolescentes que llegan en tiempo y forma, seguido por Chile, con 34 de cada 100. Luego aparecen Brasil, con 25; Perú, con 23; México y Colombia, ambos con 20. Argentina se ubica a continuación, con 19, por encima solamente de Ecuador (14) y Paraguay (7).

El informe advierte que los resultados educativos no guardan una relación automática con el nivel de riqueza de los países. Argentina tiene el tercer PBI per cápita más alto de los países analizados, pero queda por debajo del IRE de Brasil y Perú, que tienen menores niveles de ingreso por habitante y mayores tasas de pobreza.

La evolución histórica muestra un deterioro de la posición argentina. En 2009, 26 de cada 100 adolescentes llegaban a los 15 años en tiempo y forma, lo que ubicaba al país en el segundo lugar entre los países comparados. El indicador bajó al 23% en 2012 y 2018, al 22% en 2022 y finalmente al 19% en 2025. En paralelo, Argentina retrocedió en términos relativos: pasó del segundo puesto regional al séptimo en 2025.

Entre 2009 y 2025, todos los países analizados ampliaron la asistencia escolar entre los adolescentes. En Argentina, la proporción de jóvenes de 15 y 16 años escolarizados pasó del 90% en 2009 al 97% en 2025. El desafío regional, señala el informe, es lograr que esa expansión del acceso se traduzca también en trayectorias escolares sostenidas y aprendizajes.

El documento también compara las tasas de sobreedad, es decir, la proporción de estudiantes que cursan un grado o año inferior al esperado para su edad. En Argentina, el 21% de los chicos de 15 años se encuentra en esta situación, es decir, el 79% de los alumnos realizan su escolaridad sin repetir, abandonar, ni entrar tarde al sistema educativo. Los países con menores niveles de sobreedad son México (10%), Brasil (15%), Ecuador (16%) y Chile (16%). En el otro extremo, las tasas más altas se registran en Colombia (37%), Paraguay (25%) y Perú (23%).

“En Argentina las autoridades suelen jactarse del aumento de la cobertura, pero omiten los bajos resultados en el aprendizaje. Este índice, al combinar distintas variables, brinda una imagen más fidedigna y difícil de soslayar. Con más alumnos y menos sobreedad que años atrás, en la actualidad son menos quienes llegan a tiempo y con los conocimientos esperados”, afirma Alejandro Morduchowicz, especialista en planeamiento y políticas educativas. “La comparación con países de mayor pobreza debería sumar una segunda alerta: los factores externos ya no alcanzan para explicar nuestro bajo desempeño. Despejado esto, queda como gran responsable la política educativa, cuya mayor constante es la de su ausencia o sus desaciertos, según el caso”, agrega Morduchowicz. ​

“La escuela se sostiene en comunidad. Con directores que confían en sus equipos, con familias que apoyan a la escuela, con gobiernos que potencian. No podemos relegar el aprendizaje a las escuelas porque esto nos ocupa a todos. Si queremos que los estudiantes vayan a la escuela y allí aprendan en tiempo y forma, debemos asumir el compromiso y así podremos revertir la tendencia”, sostiene Agustín Porres, director regional para América Latina de Fundación Varkey. Y añade: “La confianza es el punto de partida: cuando gobiernos, directores, docentes y familias confían entre sí, los chicos van a clase y aprenden. El camino es acompañar de cerca a las escuelas, sostener pocas prioridades claras y aprender de lo que ya funciona en otros países de la región”.

“El informe muestra que, si bien toda la región avanzó en materia de escolarización, la progresión escolar experimentó cambios drásticos después de la pandemia en algunos países. En Brasil, en paralelo con la reducción de la proporción de estudiantes con sobreedad, aumentó el porcentaje de estudiantes que alcanzan el nivel 2 o superior tanto en Matemática como en Lectura. En Argentina, en tanto, este porcentaje siguió disminuyendo durante el mismo período”, analiza Guilherme Lichand, profesor de la Universidad de Stanford y codirector del Stanford Lemann Center. Y concluye: “Los resultados generan preocupación por la posibilidad de garantizar aprendizajes adecuados y equitativos en América Latina, y en Argentina en particular”.

“Este tipo de indicadores nos ayudan a contextualizar tanto los avances en escolarización como en logros de aprendizaje, cosas que en general miramos de forma separada. El informe muestra cómo el crecimiento de las tasas de escolarización en la región convive con el estancamiento en aprendizajes desde 2009, generando trayectorias irregulares en el Índice de Resultados Escolares, con una tendencia a la baja en los años más recientes. Argentina es el único país que muestra una caída consistente en cada año de la serie, lo que sugiere que podemos aprender de las políticas implementadas en la región, que han logrado un mejor equilibrio entre estas dos metas fundamentales”, plantea Nicolás Buchbinder, Candidato doctoral, Universidad de Colorado Boulder.

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